sábado, 16 de mayo de 2020

Las necesidades afectivas de los niños

Las necesidades afectivas

-Mi amor, quieres fideos o puré?
-Quiero upa

Y dejé el agua hirviendo sola, y corrí a aupar a mi cachorro.

Y en ese diálogo, y en ese instante, descubrí, cuan errados estamos a veces los adultos.
Cuantas veces subestimamos las necesidades afectivas de nuestros hijos y no las categorizamos como necesidades básicas primarias.
Cuántas veces damos prioridad y nos preocupamos por si comió lo correcto, si durmió bien, si se bañó, si se abrigó, y no nos preguntamos si le faltó un abrazo, una caricia, un "te quiero".

Claro que preocuparse por todo eso son muestras de cariño, pero ese mensaje llega explícitamente a nuestros hijos?

Hay veces que creemos ser muy afectivos, cariñosos y demostrativos, pero, realmente lo somos lo suficiente?

Las necesidades afectivas son tan (o aún más) importantes que las alimenticias, las de descanso, de movimiento y de higiene.

Los niños necesitan sentirse amados, valorados y cuidados desde edades muy tempranas. Y en nuestro afán por protegerlos tanto y que no les falte nada medible, tangible, a veces ignoramos, minimizamos, postergamos o incluso sin saberlo, delegamos en otros, la satisfacción de sus necesidades de contención y cariño.

Los padres y madres solemos ser las figuras de referencia de nuestros hijos. Formarán su propio autoconcepto a partir de lo que crean que significan para nosotros. Y de ahí su autoestima y autoconfianza. Asumirán un lugar en el mundo y se enfrentarán a la vida, con eso, a partir de eso.

Entonces hoy...
  • Lo miraste a los ojos al hablarle?
  • Conectaste?
  • Le hablaste con dulzura?
  • Escuchaste con atención lo que tenía para contarte?
  • Validaste sus emociones?
  • Le diste los suficientes besos y abrazos?
  • Le dijiste cuánto lo quieres?
  • Te aseguraste que supiera cuánto significa para ti?
  • Le agradeciste por existir?
Qué nunca falte el amor y su expresión.
No importa cuán grandes ni cuán pequeños sean tus hijos, siempre les gustará sentirse amados.

Al final... casi no comió.
Pero se durmió con el corazón contento.

Fuente: Facebook

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