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miércoles, 22 de julio de 2026

Marc Cucurella y su hijo con autismo: la lección más valiosa del campeón del mundo

Marc Cucurella acaba de alcanzar la cima del fútbol con España. El 19 de julio de 2026, la selección española derrotó a Argentina en la final del Mundial y consiguió la segunda estrella de su historia. Sin embargo, detrás de las medallas, los estadios repletos y los contratos millonarios existe una pregunta que el futbolista se hace antes de aceptar un nuevo destino.

No tiene que ver con el salario, la duración del contrato ni la posibilidad de ganar más títulos. La verdadera pregunta es mucho más sencilla: ¿podrá Mateo, su hijo mayor, estar bien en esa ciudad?

Mateo es autista y necesita un entorno que comprenda su forma de comunicarse, aprender y relacionarse con el mundo. Por eso, para Cucurella, cambiar de equipo no consiste solamente en ponerse otra camiseta. También implica encontrar una escuela adecuada, conocer los apoyos disponibles y comprobar si toda la familia podrá construir una vida estable.

Su historia hace visible una realidad que miles de padres viven lejos de las cámaras.

Marc Cucurella y su hijo con autismo: la lección más valiosa del campeón del mundo

Marc Cucurella: campeón del mundo y padre antes que futbolista

Cuando España venció 1-0 a Argentina en la final del Mundial 2026, Marc Cucurella celebró el título más importante de su carrera deportiva. Formó parte de una generación que consiguió para España la Nations League de 2023, la Eurocopa de 2024 y, finalmente, la Copa del Mundo.

Pero unas semanas antes de levantar el trofeo, el lateral había hablado sobre otro aspecto importante de su vida. Cuando un club se interesa por él, una de las primeras cosas que su familia investiga es qué opciones tendrá Mateo en la nueva ciudad.

Encontrar un colegio donde su hijo pueda sentirse tranquilo no es un detalle secundario. Cucurella también explicó que, cuando su familia está bien, él puede concentrarse mejor en su trabajo. Es una reflexión sencilla, pero desmonta la idea de que los deportistas viven dentro de una burbuja donde todo se decide por dinero o prestigio.

Antes que campeón del mundo, Cucurella es padre. Y el bienestar de sus hijos forma parte de cada decisión profesional.

Cuando el diagnóstico de autismo cambia las prioridades familiares

La familia de Cucurella atravesó momentos difíciles antes de encontrar el apoyo que Mateo necesitaba. El futbolista contó que su hijo no se sentía bien en un colegio convencional. Se frustraba, lloraba y no conseguía adaptarse a la jornada escolar.

Para sus padres, verlo sufrir sin saber cómo ayudarlo fue especialmente duro. El problema no era que Mateo no quisiera aprender ni que sus padres estuvieran haciendo algo mal. El entorno simplemente no respondía de manera adecuada a sus necesidades.

La situación comenzó a mejorar cuando encontraron otro centro educativo. Allí recibieron orientación, participaron en charlas y pudieron entender mejor la manera en que Mateo se comunicaba. Este cambio no hizo desaparecer todos los desafíos, pero permitió que la familia dejara de sentirse tan perdida.

La experiencia recuerda algo fundamental: incluir a un niño autista no significa únicamente permitirle entrar en un salón de clases. La verdadera inclusión aparece cuando puede participar, aprender y sentirse seguro.

Mudarse con un niño autista requiere mirar mucho más que una casa

Para cualquier familia, cambiar de ciudad puede generar nervios, cansancio e incertidumbre. Hay que buscar vivienda, colegio, transporte y nuevos servicios. Cuando uno de los hijos es autista, la planificación puede necesitar todavía más cuidado.

Las capacidades y necesidades de las personas autistas son muy variadas. Algunos niños aceptan los cambios con relativa facilidad, mientras que otros necesitan más tiempo, preparación y acompañamiento. Por eso no existe una escuela, terapia o estrategia que funcione de la misma manera para todos.

Encontrar una escuela realmente preparada

Una escuela adecuada no es necesariamente la más cara o la que aparece primero en una búsqueda. Los padres necesitan saber si el personal conoce el autismo, si está dispuesto a escuchar a la familia y si puede realizar ajustes razonables.

También conviene preguntar cómo actúa el centro ante una sobrecarga sensorial, si ofrece un espacio tranquilo y de qué manera informa a los padres sobre lo que ocurre durante el día. La comunicación entre la familia, los docentes y los profesionales es tan importante como el programa académico.

El objetivo no debería ser obligar al niño a soportar un ambiente que le hace daño, sino construir las condiciones necesarias para que pueda aprender.

Dar continuidad a los apoyos profesionales

Un cambio de ciudad puede interrumpir consultas, evaluaciones o intervenciones que llevaban meses funcionando. Algunas familias deben volver a entrar en listas de espera, explicar toda la historia desde el principio o recorrer largas distancias para llegar a un especialista.

Dependiendo de cada niño, los apoyos pueden incluir profesionales de la comunicación, psicología, terapia ocupacional u otras áreas. Esto siempre debe valorarse de manera individual. Tener autismo no significa necesitar automáticamente todas las terapias disponibles.

Lo importante es evitar que una mudanza corte de forma repentina un acompañamiento que ayuda al niño y a su familia.

Preparar los cambios de rutina

Una casa nueva también significa otros sonidos, olores, habitaciones y recorridos. Incluso actividades aparentemente sencillas, como tomar un autobús diferente o entrar por otra puerta, pueden provocar ansiedad.

Anticipar el cambio mediante fotografías, calendarios visuales, visitas previas o explicaciones sencillas puede facilitar la adaptación. Cuando sea posible, también ayuda conservar algunos objetos, horarios y costumbres familiares durante las primeras semanas.

La inclusión empieza por comprender la conducta

Muchos comportamientos de un niño autista se interpretan rápidamente como mala educación, desobediencia o falta de límites. Sin embargo, detrás de una conducta puede existir una dificultad para comunicarse, una sobrecarga sensorial, ansiedad o una forma diferente de comprender las normas sociales.

Por ejemplo, saber qué hacer cuando un niño con autismo invade el espacio personal requiere enseñar los límites con claridad y paciencia. Regañarlo sin intentar entender lo ocurrido puede aumentar su confusión.

Comprender una conducta no significa permitir todo. Significa descubrir su causa para poder enseñar de una manera que el niño entienda. Los apoyos visuales, las instrucciones concretas y la repetición suelen ser más útiles que los castigos improvisados.

Los padres también necesitan acompañamiento

Detrás de cada consulta, cambio de escuela o nueva rutina hay adultos que organizan horarios, completan formularios y toman decisiones difíciles. A esto se suman el trabajo, los gastos del hogar y el cuidado de otros hijos.

Por eso es necesario hablar de la salud mental en padres de niños con autismo. Sentirse cansado, triste o desbordado no convierte a nadie en un mal padre. Con frecuencia, demuestra que una persona ha pasado demasiado tiempo intentando resolver todo sin suficiente ayuda.

Pedir apoyo psicológico, compartir responsabilidades y buscar contacto con otras familias puede reducir la sensación de aislamiento. Para cuidar bien a un niño no es necesario ser fuerte durante las 24 horas del día.

La historia de Cucurella también debe observarse reconociendo una diferencia importante: no todas las familias cuentan con sus recursos económicos o con la posibilidad de elegir entre distintas ciudades. Por eso, la inclusión no puede depender únicamente del esfuerzo personal de los padres.

Educación y apoyos adecuados: derechos, no privilegios

Ninguna familia debería tener que elegir entre conservar su empleo y acompañar a su hijo. Tampoco debería recorrer cientos de kilómetros para encontrar una escuela dispuesta a incluirlo.

Los niños autistas tienen derecho a recibir una educación de calidad y a contar con los apoyos que necesiten. Para conseguirlo hacen falta docentes capacitados, centros accesibles, profesionales suficientes y políticas que no abandonen a las familias después del diagnóstico.

La inclusión verdadera ocurre cuando un niño no necesita tener un padre famoso para ser escuchado. Ocurre cuando cualquier familia puede encontrar ayuda cerca de su hogar, independientemente de su dinero o lugar de residencia.

La enseñanza que deja Marc Cucurella fuera del campo

Los títulos de fútbol se recuerdan durante décadas. Sin embargo, para una familia, un pequeño avance cotidiano puede tener un valor todavía mayor: entrar tranquilo en la escuela, expresar una necesidad o disfrutar de una actividad que antes provocaba angustia.

Marc Cucurella llegó a lo más alto con la selección española, pero su testimonio permite mirar más allá del campeón. Al estudiar las opciones disponibles para Mateo antes de comenzar una nueva etapa, demuestra que el éxito profesional pierde sentido si obliga a sacrificar el bienestar familiar.

Antes que futbolista, es padre. Y su decisión deja una enseñanza que sirve para cualquier familia: proteger, comprender y acompañar a nuestros hijos también es una manera de ganar los partidos más importantes de la vida.

viernes, 10 de octubre de 2025

Cuando un niño con autismo invade el espacio personal: cómo acompañarlo con amor y comprensión

¿Alguna vez te ha pasado que tu hijo se acerca demasiado a alguien, toca sin permiso o parece no notar la incomodidad de los demás?

Si estás criando a un niño con autismo, probablemente sí. Y aunque a veces puede generar miradas o malentendidos, es importante entender que no lo hace por maldad ni falta de respeto, sino por una forma diferente de percibir y procesar el mundo.

Cuando una persona con autismo invade el espacio personal de otros

Comprender el concepto de “espacio personal”

El espacio personal es una idea abstracta, difícil incluso para muchos adultos. Cambia según la cultura, el contexto y la relación entre las personas. En algunas culturas, abrazar o hablar muy cerca es normal; en otras, puede parecer invasivo.

Para un niño o una persona con autismo, esas normas sociales no dichas pueden ser confusas. No siempre interpretan las señales del lenguaje corporal, las miradas o los gestos que indican que alguien necesita más distancia.
A veces, simplemente no perciben esa barrera invisible que la mayoría damos por sentada.

No es una falta de límites, es una búsqueda de equilibrio sensorial

Muchos niños dentro del espectro son lo que se conoce como “buscadores sensoriales”. Esto significa que su cuerpo busca constantemente estímulos que les ayuden a regularse.
Pueden acercarse demasiado a alguien porque sienten curiosidad por un olor agradable, una textura en la ropa, un brillo, o incluso por una sensación de calma que perciben en esa persona.

Para ellos, invadir el espacio personal no es un acto social, sino una manera de conectarse con el entorno o encontrar bienestar físico y emocional.
Por eso, cuando tu hijo se acerca demasiado o toca a alguien sin permiso, no lo hace con mala intención, sino desde una necesidad que, aunque diferente, es completamente humana.

Por qué es importante trabajar esta conducta

Aunque el motivo sea inocente, es fundamental enseñarles a respetar el espacio personal.
A medida que crecen, los riesgos aumentan: acercarse demasiado, tocar o mirar fijamente puede ser malinterpretado como una conducta inapropiada, e incluso llegar a ponerlos en situaciones de peligro o rechazo social.

No se trata de reprimirlos, sino de guiarlos con empatía. Enseñar estas normas es parte de ayudarlos a desenvolverse en un mundo que no siempre comprende su forma de sentir.

Yo misma tengo un buscador sensorial en casa, y he aprendido que con paciencia, constancia y amor, los avances llegan.
Poco a poco va entendiendo que no puede acercarse demasiado a los demás sin permiso. Y al mismo tiempo, he aprendido la importancia de explicar a las personas lo que sucede, para evitar juicios y generar conciencia.

Estrategias para enseñar el respeto por el espacio personal

Cada niño aprende a su ritmo, pero existen herramientas prácticas que pueden ayudarte en casa, en la escuela y en espacios públicos:

1. Usa apoyos visuales

Los apoyos visuales son excelentes aliados.
Puedes crear carteles, pictogramas o dibujos que representen la “burbuja” de espacio personal. Explica que todos tenemos una burbuja invisible y que debemos pedir permiso antes de entrar en la de otra persona.

2. Recurre a cuentos y muñecos

Los cuentos sociales o juegos con muñecos ayudan a representar diferentes situaciones: saludar, despedirse, esperar turno o pedir un abrazo.
Así el niño puede ver y practicar conductas adecuadas sin sentirse presionado.

3. Practica escenas reales

Haz pequeñas dramatizaciones en casa: “¿Qué pasa si alguien se acerca mucho?” “¿Cómo puedo saludar sin tocar?”
De esta forma, aprenderá de manera vivencial y divertida.

También puedes mostrarle videos con expresiones de incomodidad o con ejemplos de cómo mantener una distancia adecuada. Lo visual siempre refuerza el aprendizaje.

4. Enséñale sobre los gestos y emociones

A muchos niños con autismo les cuesta interpretar el lenguaje no verbal.
Explícale que cuando alguien da un paso hacia atrás, cruza los brazos o se pone tenso, puede significar que necesita más espacio.
Puedes practicar frente al espejo o usar imágenes que muestren expresiones de incomodidad o agrado.

5. Ofrécele alternativas sensoriales

Si tu hijo necesita estimulación sensorial, lleva siempre algo que lo ayude a autorregularse: una pelota antiestrés, un tejido suave, auriculares con música, o cualquier objeto que le brinde calma.
Esto reduce su necesidad de buscar estímulos en otras personas.

6. Sé constante y paciente

El aprendizaje no sucede de un día para otro.
La clave está en repetir con amor y coherencia: en casa, en la escuela, en la plaza. Cuantas más oportunidades tenga de practicar, más natural se volverá.

Y recuerda: no excuses la conducta, pero tampoco la castigues. Explícale por qué es importante, y al mismo tiempo, educa a los demás para que comprendan el porqué detrás de su comportamiento.

Educar es proteger

Enseñar a respetar el espacio personal no es solo una cuestión de modales: es una herramienta de protección y autonomía.
Le estás dando a tu hijo una forma de cuidar su seguridad y de relacionarse con el mundo desde el respeto mutuo.

Como padres, tenemos la tarea de acompañar con empatía, pero también con límites claros.
Hablar del tema, sin miedo ni culpa, ayuda a construir una sociedad más inclusiva y comprensiva, donde todos los niños puedan ser ellos mismos sin ser juzgados.

miércoles, 2 de abril de 2025

Salud Mental en Padres de Niños con Autismo: Cómo Afrontar el Estrés y Encontrar Apoyo

Ser madre o padre de un niño con autismo es un viaje profundamente transformador, lleno de momentos de amor incondicional, pero también de desafíos emocionales intensos. El estrés constante, la ansiedad acumulada y el agotamiento físico y mental pueden pasar factura si no se gestionan adecuadamente. Muchos padres, inmersos en la atención de sus hijos, descuidan su propio bienestar, lo que a la larga afecta no solo a su salud, sino también a su capacidad para brindar el mejor cuidado. En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, compartimos algunos consejos importantes para padres.

TEA

Los Desafíos Emocionales del Autismo en la Familia

Criar a un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA) implica una demanda excepcional de tiempo y energía. Las rutinas estructuradas, las terapias, las visitas médicas y las adaptaciones diarias pueden generar:

  • Estrés crónico, por la necesidad de anticipar y gestionar situaciones impredecibles.
  • Sentimientos de soledad, debido al desconocimiento o la incomprensión del entorno.
  • Agotamiento emocional, que en algunos casos deriva en ansiedad o depresión.

Según estudios, los padres de niños con autismo tienen hasta un 50% más de probabilidades de experimentar problemas de salud mental en comparación con otros padres.

El Autocuidado No Es Un Lujo, Es Una Necesidad

Para poder cuidar bien, primero hay que estar bien. Algunas estrategias esenciales incluyen:

  • Apoyo psicológico: Buscar terapia con profesionales especializados en TEA y dinámicas familiares.
  • Redes de apoyo: Conectar con otros padres en grupos como Autismo España o asociaciones locales.
  • Espacios de respiro: Dedicar tiempo a actividades reconfortantes, desde caminatas hasta hobbies creativos.

Cómo la Sociedad Puede Apoyar a Estas Familias

  • Educación y concienciación: Romper mitos sobre el autismo para fomentar inclusión real.
  • Recursos accesibles: Talleres, programas de respiro familiar y asesoramiento gratuito.
  • Empatía activa: Escuchar sin juzgar y ofrecer ayuda práctica, no solo palabras.

Recuerda: Pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de fortaleza. Si te sientes abrumado/a, busca apoyo. Tu bienestar es la base para el de tu hijo.